jueves, 11 de septiembre de 2008

Escuelas Populares.

Algunos links sobre el proyecto (admirable proyecto) de educación popular para jóvenes y adultos en escuelas autogestionadas.

pequeña síntesis de lo que hace el movimiento
http://www.taringa.net/posts/info/1276265/Bachilleratos-Populares:-Haciendo-escuela.html

pequeñisima síntesis del trabajo de investigación de Roberto Elisalde (el trabajo completo lo tiene marina Larrondo)
http://www.udesa.edu.ar/files/MaeEducacion/RESUMENELISALDE.PDF

carta de los bachilleratos populares al ministro de educación
http://www.redeco.com.ar/nv/index.php?option=com_content&task=view&id=605&Itemid=138

lunes, 8 de septiembre de 2008

Educación en la era de las NTICs

Internet se presenta a sí mismo como un medio de transporte que distribuye información a pedido. Por eso, al consumir información o productos por Internet, y como en toda compra por teléfono o vía mail, siempre entra un rasgo de desconfianza. ¿Funcionarán las máquinas de Sprayette? ¿Será bueno el restaurante donde se ha encargado la cena? ¿Será confiable la fuente de este dato publicado en el ciberespacio? La Web no escapa a la incertidumbre, no todo lo publicado en ella da lo mismo.
Para recibir el delivery informativo se necesita un puerto donde las naves puedan estacionarse y vaciar su contenido. ¿Alcanza sólo con hacer el “pedido” y esperar a que la información llegue para poder apropiarse de ella? ¿En qué medida necesitamos de los otros para apropiarnos del saber? ¿Qué nuevas habilidades se necesitan, si es que nuevas habilidades son necesarias, para acomodarse a las NTICs?
Voy de a poco con estas preguntas. Es sabido que la compañía de otros para aprender lo esencial para la vida es necesaria –un bebé moriría si fuera dejado solo en sus primeros momentos de vida-. Pero ¿lo es para seguir aprendiendo cosas no-esenciales[1]? Si nos situamos desde la mirada de Tedesco no lo pondríamos en duda; “aprender a aprender implica un esfuerzo de reflexión sobre las propias experiencias de aprendizaje que no pueden desarrollarse sin un guía, sin un modelo, sin un acompañante cognitivo”[2]. Desde esta perspectiva, aunque seamos capaces de buscar y encontrar información en la red sólo nos apropiamos de ella si hemos aprendido a aprender y para ello habremos necesitado, en primera instancia, a otro que nos ayude a hacerlo.
Pero me atrevo a ir un poco más allá de esta idea. La presencia del otro nos deja algo más que un “saber aprender” para después aplicarlo a la rapidez de la liquidez cambiante. Nos da la humanidad que nos hace ser personas más allá de las transformaciones de época. Nos transmite, en el contacto día a día y como “subproducto”, valores que la tecnología no podría transferirnos. Nos atrae y nos seduce más allá de lo explicable. En fin, la presencia de otros nos da algo que los aparatos y redes no pueden darnos: impulso.
De este modo, el contacto con los demás hombres nos empuja a movilizarnos para querer ser y saber más (indispensable para la apropiación de la información circulante).

Entonces… ¿cuál es el papel de la educación ante este indiscutible avance tecnológico? ¿Qué es lo que deberían brindar los educadores para construir puertos capaces de recibir y comprender la información fluida?
Las propuestas son variadas y se ponen en puntos extremos: desde construir aulas virtuales a las que se pueda acceder sin moverse de una casa, hasta desenchufarse y apartarse totalmente de la tecnología.
En ellas puede ya leerse la doble naturaleza de la Educación como tarea: su ímpetu y confianza en el progreso y el cambio como evolución positiva, y su característica conservadora, nacida del deseo de que lo bueno que, como humanidad hemos conseguido, sea repartido a la mayor cantidad de gente posible. Y en esta dualidad está lo difícil. Aunque “tomar el presente como único modelo equivaldría a cortar de raíz la transmisión, y por lo tanto la innovación”[3], tomar sólo el pasado como referencia equivaldría también a traicionar la idea de superación.
Pienso que, al fin y al cabo, las herramientas necesarias para armar los puertos digitales, nacen de la combinación de pasado-presente.
Bruner afirma “estamos subidos a los hombros de los gigantes que nos precedieron”, creo que verdaderamente es así. Pero si no nos permitimos insertar la Web como parte de la educación quizá estemos sólo agarrados de la cintura de esos gigantes porque, en la fluidez de la vida líquida, la tecnología actual e Internet pronto se habrá convertido en pasado, superada por nuevos inventos.
El desafío, entonces, es introducirse en un cambio, ese lugar entre el miedo y la esperanza. Como muchos sostienen, para sobrevivir hay que transformarse, cambiar, adaptarse, porque el cambio es el mejor garante de la perdurabilidad
Las tecnologías de la información marcan ya las formas de transmisión y seguirán, sin duda alguna protagonizando las de los próximos años. Su alcance, su imponencia, no nos permite saber que uso les será dado, nos sobrepasan. Ante esto nos debatimos entre el miedo y la esperanza. Tememos un impacto que corrompa lo humano que hay en cada uno. Y al mismo tiempo creemos en la ampliación de lo posible como una oportunidad para el enriquecimiento y engrandecimiento de la especie, y soñamos con la formación de una gran comunidad que construya conectada a través de la red.
Pero, para adaptarnos a nuestras propias invenciones, ni el uno ni la otra alcanzan. El miedo no nos sirve en estado puro, nos viene mejor la cautela, la “calma antes de”. La esperanza en sí misma tampoco, es necesaria pero no suficiente.
La ampliación del campo de lo posible nos plantea, como todo cambio, un desafío que, más tarde o más temprano, hemos de tomar porque lo nuevo, en materia tecnológica, llegó aquí no sólo para quedarse sino para transformar, transformarse y seguir innovando. Como afirma Debray, el avance técnico es un lugar de no-retorno[4]. Y, me atrevo a agregar, es un lugar al que, si se lo quiere aprovechar, vale la pena llegar rápido.
El desafío es, a mi entender, el de permanecer atentos y renovar las herramientas, el de acompañar las transformaciones y animarnos a cambiar en lo que haga falta y a conservar aquello que nos es necesario y enriquecedor de la transmisión tradicional.
Ante esta “época de cambios” o “cambio de épocas”[5] apuesto al dinamismo porque creo que, como afirma Duschatsky: “el enemigo de la educación es la idea de lo definitivo, de la determinación, de la impotencia, de la irreversibilidad”[6] .

La pregunta ahora es: ¿es posible transmitir a espaldas de la era digital? ¿Por cuánto tiempo?

María Dolores Pasolini

[1] Me refiero al aprendizaje de extras que no hacen a la supervivencia física, las llamo no-esenciales a falta de una palabra mejor, porque, con el correr de los tiempos no sabemos bien que es lo necesario y esencial y afirmamos cada vez más seguido “no puedo vivir sin mi computadora./TV/etc..”
[2] Tedesco, Juan Carlos. “ Educación y Hegemonía en el nuevo capitalismo: algunas notas e hipótesis de trabajo” En: Propuesta educativa nº 26. Página 60.
[3] Debray. Op cit. Pág 34
[4] Debray. Op cit. Pág. 77
[5] Roncagliolo, Rafael. “¿Se construye ciudadanía en la sociedad de la información?” En Giusti, M.; Merino, M. I. (editores) “Ciudadanos en la sociedad de la información” Instituto de estudios europeos.
Pág. 79
[6] Duschatsky, Silvia y Corea, Cristina. “Chicos en banda. Los caminos de la subjetividad en el declive de las instituciones” Buenos Aires: Piados, 2001. Pág. 14.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Algunos sitios educativos sobre blogs

Ejemplo de uso de las NTICs en el aula:
http://peremarques.blogspot.com/

Cuestiones generales y debates de educación y NTICs
tp://www.aulablog.com/planeta/

http://portal.educ.ar/debates/eid/webcreatividad/debate/blogs-educativos.php

Ejemplo chileno, con links a blogs varios
http://www.atinachile.cl/node/4076

Culturas juveniles móviles. Castells

La expansión de los usos de la telefonía celular (usos "creativos" que se multiplican más allá de lo imaginado por las compañías) entre los adolescentes y jóvenes esta cambiando los patrones de sociabilidad: se vuelven cada vez más selectivos y autodirigidos rompiendo las barreras espacio temporales (interesante la descripción del uso de los "tiempos muertos"); las formas en que estos grupos construyen sus identidades colectivas: a partir de valores y códigos compartidos por los usuarios de las nuevas tecnologías; y las formas en que se construyen las identidades individuales: con una creciente personalización e individualización.

En el contexto de "la sociedad red" la búsqueda de la autonomía es lo que prima, autonomía que, en el caso de los "vulnerables adolescentes" se combina con la necesidad de seguridad (necesidad que es tanto -si no más- de los padres y adultos como de los mismos jovenes). El teléfono celular sintetiza estos dos componentes de un modo paradójico: permite romper los lazos familiares al mismo tiempo que refuerza las posibilidades de control de los padres sobre sus hijos. Por este motivo se puede sostener que la telefonía inalámbrica modifica las relaciones de poder sin eliminarlas.
Esta última idea me parece destacable, sobre todo en un contexto donde tanto optimistas como pesimistas tienden a atribuirle a la tecnología el poder de cambiar el mundo radicalmente. Castells analiza casos de diversos países y encuentra lo contrario: si bien la telefonía móvil tiende a redefinir algunas cuestiones, lo hace conjugandose con otros cambios y no radicalmente.
Implícitamente está la idea de que iempre existieron culturas juveniles que, de una u otra manera lograron generar identidades colectivas e individuales y la combinación de independencia y seguridad a la que hoy llegan por medio de la comunicacion móvil. En este sentido el celular no inventa nuevas necesidades sino nuevas formas de cubrir las necesidades típicas de la etapa: facilita el aislamiento de los jóvenes de las estrucutras e instituciones tradicionales al mismo tiempo que los mantienen conectados con ellas. En palabras del autor "la tecnología encaja en una necesidad preexistente y latente en la sociedad red"

Otra cuestión a destacar del texto de Castells, sobre todo en el ámbito de la educación es el cambio en los roles de adultos y jóvenes en cuánto a enseñantes y aprendices. Cada vez más son las nuevas generaciones las que se acercan a las viejas para introducirlos en el uso de las nuevas tecnologías. Si bien el autor dice que esto conlleva una transformación radical de la cultura del aprendizaje, me permito disentir argumentando que, hoy como siempre, son los que están desde antes en una cultura los que introducen a los recién llegados; es hora de aceptar que, en lo que a nuevas tecnologías respecta, son los jóvenes los que llegaron primero y los que, desde ese lugar, enseñan.

martes, 2 de septiembre de 2008

Más allá de la tecnología. Buckingham

Varías de las ideas de "¿infancias digitales?" me resultaron interesantes por su realismo.
En primer lugar coincido con la conceptualización que el autor hace de los cambios en las formas actuales de comunicación por la entrada en la "vida digital". Este mundo digitalizado se explica según Bukimgham, no sólo por la introducción de nuevas tecnologías de la "representación", sino por la suma de transformaciones políticas, económicas y sociales.
Al mismo tiempo, este mundo digital se caracteriza por la profundización de brechas económicas y tecnológicas entre aquellos que acceden a las nuevas formas de comunicación y aquellos que no y genera una brecha creciente entre el mundo escolar y el mundo cotidiano de los niños y adolescentes.
Por último me parece destacable la postura del autor que no cae en extremos (evita tanto el optimismo ingenuo de quienes creen que las tecnologías transforman a los sujetos por el sólo hecho de usarlas como el pesimismo radical que ve en las tecnologías una amenaza). El enfoque de Buckingham se mantiene en medio, observando los cambios y permanencias, los desafíos y esperanzas.

lunes, 1 de septiembre de 2008